Scalping
El scalping puede definirse como una operación a muy corto plazo. Consiste en sacar provecho de microtendencias de un valor, manteniéndose sólo unos minutos, o como mucho media hora en la posición, y luego salir de forma casi inmediata. El beneficio que se logra es el mÃnimo beneficio que se puede ganar (unos céntimos de euro), pero éstos se obtienen de forma consistente.
El scalping se considera una operación intradÃa – a veces incluso se compra y vende en menos de un minuto – y consiste en una cantidad elevada de estas operaciones que se realizan de forma continuada aprovechando la ganancia que ofrece el diferencial o spread entre el precio de venta y el de compra. Suele operar en antitendencia. Además, el hecho de que los stops sean considerablemente pequeños implica que el operador de scalping sea muy rápido para cerrar la posición o para poner las órdenes en el mercado. El éxito de estas operaciones depende en gran medida de la ejecución del stop.
Esta forma de operar es muy arriesgada y es necesario ser un gran especulador para operar de esta forma con éxito. Es necesario contar con los medios técnicos adecuados, tener un gran domino del mercado y también ser capaz de aguantar mucho estrés para operar de este modo. Con todo, el uso de esta técnica está creciendo últimamente ya que ofrece una serie de ventajas que atraen a muchos inversores. Entre ellas figuran su, por lo general, elevada efectividad, la pequeña cantidad que el inversor se juega en cada operación (y por tanto, se arriesga a perder), las múltiples ocasiones para obtener beneficios en un dÃa o el que no exista riesgo de pérdidas de una sesión a otra.
Sin embargo, como hemos señalado anteriormente el scalping es una técnica dura de inversión y tiene también múltiples desventajas. Además de las ya indicadas del elevado nivel de estrés que comporta esta forma de operar, las necesidades técnicas que requiere (necesita de plataformas con ejecución rápida) y de los mÃnimos beneficios que suponen cada transacción, también está el hecho de su total dependencia de la eficacia del sistema y los altos gastos que implican las transacciones (el alto coste de los spreads).
AsÃ, se dice muchas veces que mientras que se puede enseñar a una persona a ser un buen broker, para ser un scalper hay que ser de una determinada forma. Los scalpers expertos acostumbran a seguir también unas determinadas pautas. Además de comprar al precio de demanda y vender al precio de oferta de forma continuada y rápida, siguen, por ejemplo, estrategias muy elaboradas en relación a cuándo se da una señal de entrada al mercado o cuando son señales falsas; saben que cuando la tendencia es al alza deben priorizar la compra y cuando es a la baja, priorizar la venta; suelen actuar muy rápidamente para recibir beneficios y también para recibir las pérdidas y juegan con los stop loss para proteger sus beneficios cuando la posición está dando buenos resultados.
Existen diferentes técnicas para operar en scalping. Hay técnicas basadas en el tiempo (que usan determinadas horas – por ejemplo, las 10h y las 15h EST) para operar, técnicas de contratendencia y técnicas de continuación de la tendencia. El éxito de todas estas técnicas, sin embargo, suele depender en gran medida de la ejecución del stop: si cerramos la posición en el momento conveniente, evitaremos realizar pérdidas que superen a las previstas y por lo tanto, mantendremos los beneficios.




